Black Butter
Mi trabajo nace de una necesidad de poner forma al pensamiento, a la emoción y al cuerpo cuando las palabras no alcanzan. Pinto, esculpo, a veces escribo sin saber lo que escribo. Cada obra es una forma de atravesar y registrar un proceso interior. Crecí en una familia numerosa.
Mi padre es ciego y la religión estuvo siempre presente en casa. Esa combinación me marcó profundamente. Desde pequeño aprendí a leer los gestos, a escuchar lo invisible, a buscar en lo simbólico una vía para entender el mundo.
De ahí viene mi obsesión por los signos, por los códigos no racionales, por las escrituras automáticas que aparecen en mis obras como fragmentos de una lengua privada que se construye desde el subconsciente.
El negro ha sido siempre mi punto de partida. No como ausencia, sino como espacio de transformación. Las primeras obras eran casi litúrgicas: pintura abstracta, matérica, gestual. Después llegaron los monstruos, figuras que brotaban del conflicto interno, de lo que no podía nombrar pero pedía cuerpo.
En las últimas series, esas formas se han hecho más densas, más físicas. La pintura se eleva, se endurece, se convierte en piel o corteza. No hay una línea clara entre pintura y escultura. Todo se mezcla, todo responde al mismo impulso: dejar un rastro de lo vivido. Trabajo en soledad, como en una cueva.
El estudio es mi lugar de ritual. Allí pienso con el cuerpo, con la mano, con el error. A veces las obras se destruyen antes de terminarse, o se rehacen por completo. No me interesa representar nada.
Me interesa que algo ocurra. Las obras no explican: activan. Generan una presencia que se impone por su materialidad, su gesto, su intensidad. Lo que hago no busca ser comprendido de forma lineal.
Es un lenguaje que se construye desde el cuerpo y la memoria. Desde la lucha, el rechazo, la aceptación. Desde una espiritualidad que no he heredado, sino que he tenido que inventar.
Black Butter no es una máscara. Es la forma que encontré para dar cuerpo a lo invisible.
EXPOSICIONES INDIVIDUALES SELECCIONADAS
- 2024 Peter Pan, el camino de la cruz, Madrid, ES
- 2024 Hasta que salga el sol, la noche es infinita, Gärna Art Gallery, Madrid, ES
- 2023 Foam Self – Key Exposure, Est Art Gallery, Madrid, ES
- 2019 Hear Me (performance), Trieste Contemporánea, con Miroslaw Balka como director, Trieste, IT
- 2018 Evolution (performance), Museo La Neomudejar, Madrid, ES
- 2018 Evolution (performance), Trieste Contemporánea, Trieste, IT
- 2018 Silencio (performance), 44Studio, Madrid, ES
EXPOSICIONES COLECTIVAS SELECCIONADAS
- 2025 Drawing chaos, Damian Yee Galerie, Paris, FR
- 2025 Echoes of the Sacred, Alhaurín de la Torre, Málaga
- 2024 Kárstica (resultados de residencia), Fundación Antonio López, Cuenca, ES
- 2024 F.O.M.O., Gärna Art Gallery, Madrid, ES
- 2023 Tempo, Tempo, Tempo, Paisaje Doméstico + Feria de arte contemporáneo Marte, Madrid, ES
- 2023 Ojos de bestia, La Gran, Madrid, ES
- 2018 Chrysalis (performance colectiva), Teatro del Barrio
RESIDENCIAS
- 2025 Jour et Nuit Culture – París, FR
- 2024 Kárstica (espacio de creación, mes de junio), Cuenca, ES
FERIAS DE ARTE
- 2024 Feria de arte contemporáneo Marte, Paisaje doméstico, Castellón, ES
- 2024 Hybrid Art Fair, Eme Art Collection
- 2023 Estampa, con La Gran + Espacio Líquido
- 2019 FIG Bilbao, Ediciones Fontanar Gallery, Bilbao, ES
PETER PAN Y EL CAMINO DE LA CRUZ
BLACK BUTTER
LA NEOMUDEJAR
BLACK BUTTER
LA NEOMUDEJAR
Texto de Adonay Bermúdez
“…El artista, partiendo de una serie de hechos personales, se sumerge en todas esas luchas internas a las que se enfrenta el sujeto contemporáneo, pasando de la destrucción a la sanación y vuelta a empezar, como un eterno diálogo del que jamás consigue zafarse. Absorbe ese pesimismo de Schopenhauer y lo traslada al presente a través de la pintura, fusionándolo con el concepto de violencia simbólica que abordó Slavoj Žižek. El filósofo esloveno habla de un tipo de violencia que es invisible, sutil y normalizada que se expresa mediante el lenguaje y los sistemas de significación que moldean la percepción de la realidad, una violencia que impone normas y jerarquías que refuerzan las desigualdades y la exclusión.
La soledad o el dolor son temas frecuentes en la producción artística de Black Butter, pero resulta especialmente interesante ese desdoblamiento del yo que aparece reflejado en muchas de sus obras, a veces de una manera literal. La figura del doppelgänger (el que camina al lado) se ha convertido en un poderoso símbolo para explorar cuestiones de identidad, alteridad y subjetividad en un contexto que cuestiona estructuras tradicionales de poder y conocimiento. El doppelgänger va más allá de representar un doble o una réplica, su función es mucho más compleja, es un desafío constante entre la realidad y la ficción, entre el pasado y el presente, entre lo visible y lo invisible, entre lo que somos y lo que parecemos. Esta dualidad inherente a la condición humana se incrusta no solo en los lienzos de nuestro artista, sino que está presente en todos esos gestos, muchos casi imperceptibles, que emanan de su obra.
El reflejo, cada reflejo, tiene algo de promesa, de verdad y de ficción, algo que está y no está y que se anda escapando cuando creíamos haberlo atrapado.
Ese campo de tensiones y multiplicidades del yo tienen un claro componente performático, donde objeto y sujeto se funden en uno. Sus lienzos de grandes dimensiones se comportan como huellas o registros de una acción y su pintura, por tanto, adquiere una tesitura de trance artístico, repleto de espasmos espectrales, ritmos discordantes y movimientos coreografiados. Precisamente esa pintura indómita y, en cierto punto, visceral adquiere, principalmente en procesos de repetición, cierta autonomía, liberándola de su progenitor.
Ese gesto teatralizado y oscuro, con claras referencias al arte rupestre, fluctúa entre lo onírico, lo infantil y lo grotesco, presentando toda una amalgama de hibridaciones que cabalgan entre la figuración y la abstracción. Black Butter ofrece un trazo negro y violento, de movimiento lascivo, un trazo inconformista, contestatario y desvergonzado. Un gesto que huele a incienso de iglesia, a zapatillas mojadas y a tinta de tatuaje, huele a misterio y, sobre todo, huele a verdad. El artista vomita una y otra vez, una reproducción en bucle, tal vez un mantra de curación espiritual, con el que purgar todos esos males que le atormentan diariamente…”
HASTA QUE SALGA EL SOL, LA NOCHE ES INFINITA
BLACK BUTTER
GäRNA ART GALLERY
BLACK BUTTER
GäRNA ART GALLERY
Texto de Juan Llano
El problema nominal se percibe también tanto en las maneras de hacer como en las formas que resultan al final del proceso de trabajo de este misterioso artista (cáptese la ironía). Por su imaginario deambulan como almas en vilo los fantasmas míticos de estirpe más informalista y/o expresionista que nos dejaron las segundas vanguardias. El espectro del automatismo surrealista, que abandona cualquier referencia a la realidad sensible y denota una composición intuitiva con vocación de comunicar de manera directa la expresión emocional del inconsciente, también se deja ver en muchas de las obras de Black Butter. Por “Para poder subsistir en medio de una realidad extremadamente tenebrosa las obras de arte
que no quieran venderse a sí mismas como fáciles consuelos, tienen que igualarse a esa realidad. Arte radical es hoy lo mismo que arte tenebroso, arte cuyo color fundamental es el negro”.
Por otra parte, en los monstruos (que vienen a ser la evolución tardo-capitalista de los fantasmas anteriores), también podemos captar esa sensibilidad anárquica que ya habíamos visto en la Bad Painting antes de que degenerara (dicho sin acritud alguna) en el «muñequismo» actual.
Lejos del infantilismo que impera en el último arte contemporáneo hecho para (y por) los caprichos del mercado, estos monstruos siguen emitiendo todavía sutiles ecos de los mecanismos que el romanticismo siniestro y turbador, de raíz freudiana, utilizaba para hacer aflorar “algo” desde un interior oscuro. Pero lo cierto es que estas criaturas de Black Butter están mucho más cercanas al «realismo de manicomio» (que combina el drama social, la experiencia personal y la imaginación) que al patetismo traumático individualista de Freud. No obstante, más allá de nombres, fantasmas y monstruos está la persona que nos grita aquí y ahora. Todo el dolor y la rabia de un ser atravesado por las circunstancias de un mundo en decadencia están contenidos en estas piezas. Quizá una raya en el horizonte de esta monstruosa oscuridad sea el umbral de una estrepitosa carcajada.
PUBLICACIONES SELECCIONADAS
- Residencia Kárstica 2024 – https://karstica.org/perder-la-vista-pero-no-la-mirada
- Plataforma Pac – https://www.plataformadeartecontemporaneo.com/pac/black-butter-el-agujero-ahora-es-un-personaje-concreto-que-vuelve-a-desmembrarse/
- NEO2 Magazine – https://www.neo2.com/entrevistamos-al-artista-black-butter-accion-y-espera/
- Fucking Young – https://fuckingyoung.es/diving-into-black-butter/